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Está claro que en estas fiestas, beber, lo que se dice beber, se bebe; pero en sus excesos, cuando aparece la resaca, se manifiestan sus desagradables y perjudiciales consecuencias. No está de más insistir en que el alcohol daña nuestro organismo y, por tanto, es esencial moderar su consumo.

 

Deshidratación, mareo, vómito, nauseas, dolor de estómago, dolor de cabeza, malestar general,… son las secuelas más típicas de la resaca, las consecuencias nocivas del consumo en exceso de una sustancia tóxica para nuestro organismo.

 

Hay quien dice <no beberé más porque conozco mis límites y no quiero tener resaca>.

Tened en cuenta que evitar la resaca no es solo cuestión de medir la cantidad de alcohol ingerido. Otros muchos factores son determinantes en cómo nos sentará tomar más o menos alcohol: el sexo (las mujeres son más sensibles a sus efectos nocivos), el peso, la edad, la capacidad individual de tolerancia al alcohol, el cansancio, el haber comido y qué haber ingerido anteriormente, las mezclas o combinaciones de sustancias, el estado de nuestro estómago o organismo en general, etc…

Sea como sea, si has entrado en la fase “resaca”, te conviene minimizar los síntomas al máximo. Para ello, te recomendamos lo siguiente:

  • ¡Hidratación al máximo! El alcohol causa deshidratación por lo que será esencial beber mucha agua a lo largo del día.
  • Descansa todo lo que puedas. Con la resaca y sus dolencias no estás en tu mejor momento en capacidad de atención, concentración, etc, por lo que será importante intentar dormir y descansar.
  • Intenta evitar comidas copiosas y alimentos con demasiadas grasas. Será importante no hacer trabajar demasiado al hígado ni vesícula.
  • MUY IMPORTANTE! No tomes medicamentos que contengan paracetamol, puesto que con la combinación de alcohol puede provocar daño hepático.

 

By Maite Turró