Seguro que habéis escuchado (¡y leído) hasta la saciedad la gran frase “fumar mata”. Todos sabéis que esto es cierto. No os descubro nada cuando os digo que fumar es perjudicial para la salud.

Cuando dejamos de fumar, por fin la ropa vuelve a oler a fragancia fresca Mimosín, parece que nos hemos lavado el pelo con lavanda y enjuagado la boca con Oraldine. Todo vuelve a saber a “comida” y nos sentimos capaces de correr una Maratón.

 

Algunos de los beneficios para la salud comienzan casi inmediatamente, pero cada semana, mes y año que pasa sin consumir tabaco, vamos multiplicando mejoras en nuestro organismo. ¡Vamos a verlo!

 

  • A los 20 minutos de dejar de fumar: La presión sanguínea y el ritmo del pulso bajan a la normalidad y recuperamos la temperatura corporal normal en las manos y pies.
  • A las 8 horas: Reducimos a la mitad los niveles de nicotina y monóxido de carbono en sangre. Aumentamos, en cambio, los niveles de oxígeno en sangre hasta recuperar la normalidad.
  • A las 24 horas: Se empiezan a limpiar los pulmones, y conseguimos reducir el riesgo a padecer un paro cardíaco súbito.
  • A las 48 horas: Ya no quedan restos de nicotina en la sangre, y empezamos a saborear la comida recuperando las capacidades gustativas y olfativas.
  •  A las 72 horas: Respiramos de forma más suave y aumentan los niveles de energía.
  • De 2 a 12 semanas: Nuestro cuerpo ya ha mejorado mucho su circulación sanguina. ¡No lo dejes ahora que empieza lo bueno!
  • De 3 a 9 meses: Van desapareciendo los síntomas relacionados con el tabaquismo (tos, fatiga, dificultad para respirar, …). Dejamos de tener dificultad para respirar normalmente en actividades diarias.
  • A los 5 años: La tasa de muerte por cáncer de pulmón o de ataque al corazón se reduce hasta un 50% comparado con un fumador.
  • A los 10 años: No recaigas más, por Dios, ¡que eres una persona totalmente nueva! Los riesgos de padecer cáncer disminuyen, y el hecho de padecer un accidente cerebrovascular es el mismo que el de una persona que no haya fumado nunca!

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En base a casos que conocemos, ¡y muy de cerca!, podemos afirmar que la experiencia siempre es un grado, es decir, cuantas más veces hayas intentado dejar de fumar, más probabilidades tienes de conseguirlo definitivamente. Aunque haya recaído, las siguientes veces jugaremos con ventaja, porque sabemos cómo nos sentiremos y cómo podremos gestionarlos. Nos hacemos mas expertos. Para ayudarnos podemos optar por varias alternativas: desde los clásicos parches, a los chicles nicotina, los ansiolíticos, fármacos o antidepresivos. Todos ellos suponen una gran ayuda para dejar de fumar consiguiendo una mayor probabilidad de éxito.

 

Sea cual sea tu grado de adicción, los profesionales de la salud te podemos ayudar: farmacéuticos, médicos de cabecera, psicólogos y psiquiatras, expertos en combatir adicciones de todo tipo. No infravalores el tabaquismo. Es una adicción más, y como tal, debemos tratarla con rigor.